Los 6 tipos de desviaciones de obra

Todavía recuerdo el día que firmé mi primera acta de recepción provisional de obra. Lo hacía como jefe de obra. 

Tenía 23 años y me sentía como un niño haciendo cosas de mayores.

Gracias a todo el equipo de la obra, especialmente a Manolo, el encargado, conseguimos ejecutar en poco más de 4 meses una obra que tenía en el contrato de adjudicación un plazo de 8 meses. Una pasada.

Cuando firmamos el acta y no había ninguna incidencia ni punto a revisar di por concluida la obra. Solo esperaba que en el plazo de garantía no saliese nada extraño que nos llevara a entrar en nuevos gastos.

Como estaba todo terminado y nos íbamos para otra obra, me puse con mis papeles y el ordenador a preparar el cierre económico. 

Cuando lo terminé se lo pasé a mi delegado.

Todos estábamos muy contentos, habíamos sacado algo más de un 10 % en nuestro margen de obra.

La mala noticia llegó un par de días después.

Recibo una llamada del departamento de comunicación de la administración promotora del proyecto.

Me dijo que me iba a enviar una serie de presupuestos a los cuales teníamos que hacer frente conforme reflejaba el contrato. 

Eran costes referentes a la inauguración de la obra.

Me quedé de piedra, no sabía que debíamos hacer frente a esos gastos.

Consultamos en el contrato y efectivamente, allí venía que el 1,5 % del precio de adjudicación se podría utilizar para gasto de difusión y comunicación de la finalización de la obra.

¿Qué suponía esto?

Que tendría que llamar a mi jefe para decirle que en lugar de X íbamos a ganar bastante menos.

Por no haber revisado bien el contrato comuniqué una previsión de producción y costes errónea y de repente salió un gasto no previsto de miles de euros.

Esta es una forma en las que se producen desviaciones de obra, pero hay más.

Empecemos por el principio.

Para que exista una desviación debe existir una referencia con la que comparar. 

Así que, desde mi experiencia, hay dos categorías de desviaciones: las que se deben a una mala referencia y las que son debidas a un desarrollo de los trabajos erróneos.

Las que se deben a una mala referencia son:

  • Hacer la primera planificación por debajo del coste real. En mi experiencia esto suele pasar cuando se incorpora un nuevo responsable de obra a la empresa y trata de agradar desde el primer día.

Para ello presenta una planificación económica de la obra muy optimista y anticipa que van a ganar mucho dinero.

Esto es hacerse trampas al solitario.

  • Usar el presupuesto de la oferta. Este lo cuento, porque la primera vez que tuve que hacer una planificación lo hice así. Tenía 22 años y sabía lo mismo de obras que Kiko Rivera.

Precio de contrato – % de beneficio = precio de ejecución = error.

Sobre el papel parece lógico. Un profesional hace una oferta por una obra para que se la adjudiquen y entiendes que habrá tenido en cuenta que la empresa tendrá que ganar un % de ella. Así que solo hay que conocer el % y ¡tachán!.

  • No conocer las mediciones reales de la obra. Este es un error muy frecuente, damos por buenas las mediciones del proyecto sin hacer ninguna comprobación.

Al hacer esto estamos expuestos a que sucedan dos cosas:

  1. Que se ejecuten menos unidades de partidas que tenemos con un buen precio de venta, minimizando la rentabilidad en conjunto de la obra. 
  2. Que se ejecuten más unidades de partidas que tenemos contratadas con un mal precio de venta, disminuyendo significativamente la rentabilidad en el conjunto de la obra.

Las que se deben a un desarrollo de los trabajos erróneos.

  • Rendimientos erróneos. Esto sucede especialmente cuando contamos con equipos de trabajo propios. Disponer de oficiales versátiles que realizan muchos tipos de trabajos es un aspecto muy positivo. Sin embargo, muchas veces este tipo de personal no alcanza tanto rendimiento como un oficial especialista, y además se hace muy difícil valorar el rendimiento de pequeños tajos con mucha variación de oficios, todos ellos realizados por un mismo oficial. Una herramienta como VenVe te ayudará especialmente en esta tarea.
  • Imprevistos. Sirva como ejemplo la historia personal con la que abrí este post. En mi caso fue un fallo mío no revisar el contrato en detalle y ver qué estipulaba. Si lo hubiese hecho, lo hubiera tenido en cuenta en el cierre económico. Al no hacerlo, de repente saltó la sorpresa. También hay otros que no se pueden controlar y con ellos no se puede hacer nada.
  • Mala gestión de la ejecución del proyecto. Entrada de subcontratistas, precios contradictorios, información actualizada de producción y costes, organización interna o cambios de rumbo en la planificación de los trabajos son algunos ejemplos de situaciones que vamos tener que gestionar en la obra y que pueden generar un fuerte impacto en el resultado financiero y económico de tu obra.

Generalmente las desviaciones no suelen venir solas sino que se produce lo que se llama efecto cascada.

Empiezas con una desviación inicial y van apareciendo unas tras otras y se produce una suma de desviaciones, hasta que todo sale a la luz.

Apoyarse en tecnología y programas suele ser una buena idea para que puedas adelantarte a estas desviaciones y las descubras antes de que se conviertan en una bola demasiado grande que arrolle todo tu trabajo.

VenVe es una de ellas.

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